Streaming vs salas de cine. En los últimos días se ha vuelto muy popular el tema sobre la disputa que Steven Spielberg tiene contra el streaming y principalmente contra Netflix. Sucede que el director de “Tiburón” no está de acuerdo en que se vuelva a repetir el fenómeno Roma de Alfonso Cuarón. El motivo es que Spielberg comenta que no es posible que una cinta que fue hecha para televisión pueda participar en festivales donde se premia al cine, CINE con mayúsculas.

No es ningún secreto el hecho de que cada vez más y más personas consumen películas desde la comodidad de su casa en distintas plataformas como tablets, smartphones o en pantallas súper inteligentes. Pero los más, llamémoslos románticos, se niegan a creer que esto debe de ser así.

Streaming vs salas de cine

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La opinión se encuentra dividida en dos bandos: los que creen que a Spielberg ya se le secó el cerebro y que mejor debería de guardar silencio y seguir consumiendo cine online o por otro lado apoyar al primero, el hecho es que en su defensa creemos que se pierde la sensación de la colectividad y de compartir la experiencia de manera comunitaria, de compartir una película en cines con pantallas más grandes y mejor sonido, gustos aparte, aunque la tecnología que tenemos ahora supera por mucho de cierta manera todos estos tópicos.

Pero para poder acercarnos más a una posible respuesta objetiva es necesario revisar la fuente del conflicto y entender que los tiempos y la gente cambian de igual manera la forma de consumir y hasta almacenar algún producto, en este caso el cine.

Streaming vs salas de cine

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El nacimiento de Netflix

Netflix, Inc. es una empresa comercial estadounidense de entretenimiento que proporciona mediante una tarifa plana mensual un streaming de contenido multimedia (principalmente, películas, series de televisión y documentales) bajo demanda por Internet, y que antes lo hacía enviando DVD por correo postal. La empresa fue fundada en el año 1997 y tiene su sede en Los Gatos (California). Comenzó su servicio basado en suscripción en 1999.

En un principio, Netflix era un videoclub virtual cuyos clientes elegían películas a través de una plataforma en línea y éstas eran entregadas mediante correo postal. Los suscriptores hacían una selección de varios títulos del catálogo de la empresa, la cual les enviaba el primero en un sobre con el porte pagado para su regreso. Una vez que Netflix recibía de regreso la primera película, enviaba la segunda y así sucesivamente.

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Sin embargo, la “revolución Netflix” se ha dado con el servicio de visualización vía streaming, pese a que actualmente el servicio de envío a domicilio se mantiene (solo en Estados Unidos) e incluso se adapta y actualiza; por ejemplo, ahora también ofrece películas en Blu-Ray, se trata de una actividad que apunta a la baja, sobre todo si se compara con la rápida polarización del servicio vía conexiones de banda ancha. De hecho, este servicio ni siquiera se contempló en su expansión internacional hacia Hispanoamérica y Europa

En marzo de 2011, Netflix comenzó a adquirir contenido original para su servicio de suscripción de streaming, comenzando con el drama político de una hora House of Cards, que se estrenó en febrero de 2013. La serie fue producida por David Fincher y protagonizada por Kevin Spacey. A finales de 2011, Netflix recogió dos temporadas de ocho episodios de Lilyhammer y una cuarta temporada de la antigua Arrested Development, serie de Fox. En febrero de 2013, DreamWorks Animation y Netflix acordaron producir una nueva serie de dibujos animados llamada Turbo FAST, basada en la película Turbo, que se estrenó en julio de ese año. En marzo de 2013, Netflix anunció que firmó con los Wachowski (los creadores de Matrix) y Michael Straczynski para escribir y producir su nueva serie de ciencia ficción, Sense , que se estrenó el 5 de junio de 2015.

Otras series que tuvieron un buen recibimiento comercial han sido Stranger Things, Reasons Why, 3% y The Crown, entre otras.

Streaming vs salas de cine

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El modelo de video bajo demanda del que es parte Netflix junto con otras compañías como Hulu o Amazon Prime Video, ha recibido diversas críticas relacionadas con los efectos sociales y de salud que produce el visionado de más de una película o capítulos de serie en una sola sesión, práctica conocida como maratones o binge-watching. Especialmente se critica su sistema que favorece estas prácticas como la existencia de series con episodios con finales inconclusos o impactantes, la reproducción automática de episodios siguientes activada de forma predeterminada, y su presentación en forma de listas de tareas, aunque todo esto se ha convertido ya en un estilo de vida.

Asimismo, este tipo de plataformas ha sido criticada por la forma en que está cambiando la cultura cinematográfica de su público, particularmente de sus miembros más jóvenes, al priorizar sus propias producciones y borrar de su catálogo regularmente cada vez más películas y producciones de otras compañías y sobre todo cine clásico que ya sabemos a casi nadie le importa ver una cinta que se estrenó el siglo pasado en la década de los 80s, 90s y mucho menos más atrás de eso, motivo por el cual hay un catálogo limitado de películas antiguas.

Streaming vs salas de cine

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Siendo el caso más notable la salida de Disney de la plataforma. Todo esto es exacerbado por la percepción altamente positiva que tiene Netflix entre sus usuarios quienes justifican estos problemas. Ante estas críticas, Netflix se defiende diciendo que cuesta renovar las licencias de los productos externos, por lo que cuando su licencia expira y no puede ser renovada, avisa a sus suscriptores con anticipación para que vean el contenido afectado antes de su desaparición.

De manera específica, la empresa ubicada en California ha sido abiertamente criticada por la industria cinematográfica, que considera que el rechazo de Netflix a estrenar sus películas originales en las salas de cine provocará la muerte del modelo como se conoce hasta ahora. Situación que ya se veía desde la aparición de la televisión, el VHS y el DVD.

Streaming vs salas de cine

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En su editorial de diciembre de 2014, el Film Journal International consideró como desleal dicha estrategia de no exhibir sus producciones originales de la manera tradicional en salas antes de ponerlas a disposición de sus socios en el catálogo digital. En el texto, escrito a manera de carta dirigida a Ted Sarandos, el encargado de programación de la compañía, la revista decía:

“Ir al cine es un pasatiempo americano. ¿Quieres ser conocido Ted, como, un traidor?”

Peter Hastings, presidente y fundador de la compañía, ha declarado en 2015 que la televisión quedará obsoleta en 30 años. Esto le causó varias críticas, pues uno de los problemas a los que Netflix y otras plataformas similares se enfrentan es la fragmentación de los contenidos debido a los problemas de licencias. Otra crítica es la acusación de sesgo ideológico hacia la izquierda política de las producciones de la plataforma, provocando que algunos sectores conservadores la miren con desconfianza.

Otro aspecto que genera debates sobre Netflix, es la recolección de datos que utiliza de sus usuarios para la producción de nuevos contenidos. Según el periodista Alejandro Eloy Rodríguez, en su libro ‘El planeta Netflix’, indica cómo Netflix estudia el comportamiento de los suscriptores para medir la creación de nuevos contenidos, reduciendo los riesgos económicos de la producción:

“Las producciones de Netflix estarán cada vez más medidas, en base a información que los usuarios ofrecen a la plataforma desde hace años. Lo cual abre nuevos interrogantes en el plano cultural: ¿cuánto lugar habrá para la expresión artística, para lo impredecible, lo instantáneo, aquella sinceridad del espíritu humano que no se explica en algoritmos? Quizás lo preocupante no sea lo que Netflix está haciendo en el mundo televisivo, sino cinematográfico.”

A su favor, la gente promedio que consume streaming de manera desmedida (o sea, casi todo el mundo) alega que el sistema piensa por ellos/propone lo que quieren ver, cuál es la tendencia, cuáles son los nuevos programas y contenidos que hay que ver para una charla de café despues o en una charla de oficina.

Los medios lo saben perfectamente y diversos directores como Woody Allen, David Lynch y el mismo Alfonso Cuarón han llegado a entender que este es el futuro del cine y de cómo la gente lo va a consumir o más bien ya lo están consumiendo. Se ha llegado a decir por otro lado que nos enfrentamos a un cambio radical en la industria, muy similar al que se vivió cuando en su momento el cine cambió de ser mudo a hablado, o de blanco y negro a un lustroso color saturado exhibido en formato panorámico Cinemascope.

Sabemos de sobra (otra vez) que las tendencias son eso, que los cambios no se detienen y que el pensamiento colectivo de la gente es el que a fin de cuentas manda y gana la batalla ya que tienen más y más opciones para escoger.

Dentro de unos meses se volverá a vivir algo parecido al ya mencionado fenómeno Roma con la nueva cinta de Martin Scorsese, The Irishmen con un elenco de súper primer nivel: Al Pacino, Robert De Niro, Harvey Keitel, Joe Pesci, nos encontramos ante un producto muy esperado por el público y que será estrenado única y exclusivamente en esta plataforma.

Streaming vs salas de cine

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Ya se habla también de muchas nominaciones y muchos muchos premios, pero lo que Spielberg dice es que no debería de ser considerado cine como tal sino instaurar un nuevo premio para este tipo de producciones. Tampoco es ningún secreto el saber que la credibilidad de dichos premios como el Oscar de la Academia de Hollywood entre otros se ha vuelto algo ya muy cuestionable y que ha perdido audiencia y credibilidad.

El tiempo dirá quien tiene la razón, repito los que ganamos somos nosotros ya que guionistas, directores, actores y productores de cine se han cambiado de bando a la televisión y han apoyado el streaming diciendo que así más persona tiene acceso a sus cintas y que de cierta manera gozan de una mayor libertad para hacer películas o contar historias de 15 o 20 horas o más y las llaman series y la gente pide más y más.

Streaming vs salas de cine

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En su momento Spielberg también fue un pionero en la industria creando y desafiando al sistema con sus películas, repletas de lujosos efectos especiales y además instaurando los famosos estrenos de verano destinados a un público adolescente listo para consumir no nada más la cinta sino toda la parafernalia que giraba alrededor suyo como loncheras, playeras, muñequitos y un muy muy largo etcetera. Esto se llegó a conocer con el nombre de Blockbuster y merchandising respectivamente.

Por supuesto la última palabra la tienes tú, querido lector, pero como mencionaba antes, el ganador sigue siendo el público, sólo esperemos que se sigan haciendo películas que nos sigan emocionando o conmoviendo o asustando o simplemente llevándonos a la reflexión más profunda, según sea el caso y ojalá se sigan produciendo, y que sigamos hablando de ellas después de mucho tiempo… quien sabe.

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