El cine gore es un género amado u odiado por los fans, no hay término medio, y esto es porque el gore se centra en lo visceral y en la violencia más que gráfica y sangre artificial que a veces luce muy falsa con el fin de teatralizar su mutilación y esto lo hace con todo el propósito de provocar al espectador y de no dejarlo indiferente. Pero expliquémoslo a detalle:

El cine de terror a la vieja usanza basa sus tramas y principios en el argumento, en la oscuridad y en dar una solución clara al problema, el gore o splatter consiste principalmente en la destrucción física del cuerpo, la sangre, las visceras y demás, pero haciéndolo de una manera innovadora técnicamente hablando, sobre todo por los elaborados trabajos de cámara, maquillaje y efectos especiales.

Cine gore, una moda que comenzó hace muchos años

Por supuesto el terror y el gore ya existían en la historia del cine desde los años 20s y 30s, desde Griffith hasta DeMille pero el código de censura Hays a finales de los años 30s impuso un veto de censura no solo en las escenas de sexo y besos sino en los asesinatos, crímenes y demás, obligando a los cineastas a sugerir mediante el sonido, la luz, la sombra y demás técnicas que iban utilizando empleando e inovando el lenguaje cinematográfico.

Es hasta finales de los años 50s y principios de los 60s donde hay un resurgimiento del género cuando el estudio británico Hammer Productions comienza a explotar el mito de Drácula y demás monstruos en formato panorámico saturando de un color rojo brillante e irreal la sangre, mostrando mayor sadismo y violencia en sus entregas sin dejar de lado el erotismo y el sexo, mismas que eran adoradas por los fans del género quienes ya estaban hartos del convencionalismo que mostraba el cine en esos momentos.

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Pero a mediados de los 60 en Estados Unidos con la contracultura a todo lo que da, surge de manera comercial el cine underground independiente de Andy Wharhol, el famoso y explícito cine porno que irritaba a las mentes bien pensantes y por supuesto el género que nos ocupa. Uno de los padres oficiales de este cine maldito/de culto es Herschell Gordon Lewis.

Un culto, aunque a muchos no les guste

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La consigna en este cine de culto era realizarlo con poco presupuesto, con actores desconocidos, pero destapando tramas macabras y sangrientas sin preocuparse mucho por el guión, la estructura narrativa o la coherencia de sucesos era un vil motivo, simplemente para irritar y provocar al espectador con machetazos y baños de sangre incluidas, inundados de cierto erotismo voyeur que impregnaba estas obras.

Lewis comenzó dirigiendo cine de desnudos soft porn en completa oposición al cine comercial que ofrecía Hollywood, pero en 1963 aparece la primera joya del género splatter (salpicar, pues), Blood fest, donde se muestran de manera más que gráfica desmembramientos y sangre al por mayor, recaudando en taquilla la nada despreciable cantidad de 7 millones de dólares con una inversión inicial casi nula.

Ante la reacción tan entusiasta del público, vino en 1964 la cinta Two thousand maniacs, con más violencia, más sangre y sobre todo más mujeres (principalmente) mutiladas, la cual rompió récord de audiencias en taquilla presentandose en cines pequeños en funciones de media noche, haciendo la delicia de los fans al por mayor, recordando que a mediados de los sesenta se vivía una época de cambios culturales y estaba por supuesto la Guerra de Vietnam en pleno apogeo.

También es importante mencionar que todo este cine ofrecía una opción diferente al costumbrismo que imperaba en Hollywood donde los grandes estudios comenzaban a desmoronarse y de manera paralela ayudó a darle vida al cine del Nuevo Hollywood donde varios directores inplementaron el uso de lenguaje más soez, violencia más gráfica y desnudos, cosa que hasta el momento estaban más que prohíbidos en el cine.

En 1968 llega George A. Romero con su cinta de culto Night of the living dead, poniendo de moda el cine de zombis como lo conocemos (olvídate de Walking dead) donde en un austero blanco y negro y en funciones de media noche se mostraba un gore extremo, mostrando sin tapujos canibalismo y muerte y produciendo por supuesto más secuelas, muchos imitadores y muchos billetes verdes.

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Donde más fuerza tuvo este género de asesinatos y sangre al por mayor fue en Italia donde surge el género conocido como Giallo, encabezado por maestros tan importantes y malditos como Dario Argento y Mario Bava, que va desde el cine policiaco a los zombies, hasta mostrar desnudos más explícitos, tortura mutilación y sadismo al por mayor, convirtiéndose en obras instantáneas de culto y adoradas y repudiadas por partes iguales por los fans alrededor del mundo.

Y por supuesto no podemos dejar de hablar de la fusion de géneros gore con las películas de canibalismo que, a partir de mediados de los años 70s tiene un auge inusitado, Cintas como Holocausto canibal de Ruggero Deodato y otros directores de la talla de Umberto Lenzi toman la delantera, haciéndonos creer que lo que presenciamos realmente ocurrió y que es real, haciendo que la angustia y el morbo del espectador vaya en aumento, surgiendo de igual manera el género de las Snuff movies donde supuestamente gente real es mutilada, torturada y asesinada en tiempo real.

También a mediados de los 70s y principios de los 80s se pone de moda el slash killer, muy en la vena de la cinta de John Carpenter Halloween y La Última casa a la izquierda o La matanza de Texas, aunque por su falta de abundante sangre y vísceras no se les considera propiamente dentro del género gore.

Podemos meter en este género a Sam Raimi con su cinta El despertar del Diablo y sus secuelas y a Peter Jackson quien antes de hacer El señor de los anillos, hacía maravillas como Bad Taste y Brain Dead, vale la pena mencionar el hecho de que a este género se le otorgó una clasificación especial por su alto contenido de sangre y mal gusto.

Muchos espectadores pudieron disfrutar y conocer de estas cintas gracias a la maravilla del formato casero, al principio en VHS, BETA y en disco, y es cierto que muchas de estas películas ni siquiera llegaron a estrenarse en nuestro país, haciendo que el hecho de conseguirlas, verlas y tenerlas se convirtiera en un acto heróico y religioso a la vez (bendita piratería).

En los 2000 surge un híbrido nuevo de géneros llamado Torture porn, y que como su nombre lo indica, mezcla sexo y tortura de manera más gráfica y apabullante para beneplácito del público, teniendo cintas tan comerciales en su índice como las de Eli Roth y la saga de Saw, Baise-moi y Koroshiya 1 dentro de un largo etcétera.

Y no podemos terminar sin mencionar el género gore en el anime y manga, el género chambara o películas de samurai como Shogun Assassin y Lady Snowblood y con series como Ninja Scroll, Bersek, Elfen Lied, Higurashi no Naku Koro ni, Gantz o Hellsing en otro muy largo y discutido etcétera.

Así que, querido lector si no tienes planes concretos para esa primera cita y quieres que tu relación prospere y pase a otro nivel de preferecnia no la lleves a ver ninguna de estas cintas, ya que te garantizamos que se horrorizara y te dejará, o tal vez no, cada quien.

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